El covid-19, que se coló en tantos pulmones como pudo en Colombia, también sirvió de detonante de una emergencia que ya estaba a punto de estallar: la de la salud mental. Y no solo por sus efectos inmediatos en términos de factores de riesgo como el encierro, el miedo y las pérdidas, sino porque dificultó que muchos colombianos encontraran ayuda para atender sus padecimientos.

Esta pandemia concomitante puede tener un alcance similar a lo que mostró el covid-19 y aunque su impacto en la mortalidad todavía está por verse, lo cierto es que hoy cientos de miles de colombianos deben convivir con trastornos mentales que empeoran su calidad de vida, que hacen de cada jornada un reto por superar.

Cuando se conmemora el día internacional para la prevención del suicidio, se evidencian los estragos de la crisis de salud mental. Entre el 1 de enero del 2020 y el 30 de junio del 2021 al menos 3.672 personas cometieron suicidio en el país. Algo así como siete personas cada día en ese periodo de tiempo y con la pandemia de fondo.
 
En concreto, fueron 2.714 personas en el 2020 y 958 en el primer semestre del 2021, según los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), quienes murieron por esta causa en Colombia.
 

Sin embargo, las mujeres fueron quienes se mostraron más afectadas a causa del covid-19, al punto que en junio pasado el 28,5 por ciento reportó haberse sentido sola, estresada, preocupada o deprimida, frente al 23,2 por ciento registrado por los hombres.

El Dane es claro en señalar que la crisis económica desbordada por efecto de la pandemia afectó seriamente la estabilidad emocional de las personas y fue más agresiva con las mujeres, pues una de cada cuatro se declaró sobrecargada por las labores domésticas y laborales.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Post comment